viernes, 10 de enero de 2014

Que alguien me lo diga



Podría mirar hacia otro lado
cuando un niño mendiga
en la puerta del supermercado

Podría darle unas monedas
y erguida seguir caminando.

Podría traerlo a mi casa
Pan y manteca,
leche en humeante taza.

Podría darle un abrigo
y conforme despedirlo.

Podría quizás acariciarle
la cabeza llena de piojos
y la cara sucia limpiarle.

Podría…
pero nada cambiaría.

Al siguiente día volverá a la calle
estirando la mano al caminante,
acurrucado pero desafiante.

¿Podría yo cambiarle la vida?
¿Quién? ¿Cómo?
¿Quién podría?

Que alguien me lo diga.
©Estela Foderé®
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