martes, 14 de abril de 2015

Seductor Cuetzalan - México

Bajan y suben callecitas angostas
caprichos natos de las alturas.
Entre sus sinuosos empedrados                    
arriba y abajo las casas se ocultan,
y asoma la verde fronda tupida. 
Sus contornos, la lluvia acaricia.  
Por los techos chorrillos se deslizan.
Brotan los turquesas, el brillo palpita,
en cada rincón la magia despierta. 
Los quetzales sus pinceles ocultan,
derramando el azul de sus plumas.
Envuelta en la espesa y suave bruma
una nativa camina lenta y se esfuma.
Fascinante y bello pueblo Cuetzalan
seduces mis sentidos en dulce afán.
©Estela Foderé
Todos los derechos reservados




miércoles, 8 de abril de 2015

Pueblo mágico: Cuetzalán, México


Subiendo la rústica cuesta
pies desnudos y ágiles, 
amplias faldas al viento,
van mujeres con su cargamento.
Espaldas encorvadas,
cabezas agachadas, 
la niebla las abraza.
No es que pese el bulto
el camino es largo y abrupto.
Muchas horas al telar
elaborando sarapes
con los colores del quetzal.
Y en el tianguis dominical
se hará honor al linaje,
ofreciendo entre gozos
los preciosos jorongos.
Mujeres de Cuetzalan,
manojo de tlalquequetzal,
guardan con mágica estirpe
culturas vivas de la humanidad.
Autora: ©Estela Foderé
Todos los derechos reservados


jueves, 2 de abril de 2015

Puerta cerrada

La puerta se ha cerrado
con llave y gran cerrojo.
No es asequible entrar,
ni en la mirilla hurgar.
No es posible llamar.
Telarañas en la aldaba,
de aquel antiguo portal.
El hermetismo es cabal.
Abruma el silencio total.
La puerta está cerrada.
No hay posible entrada.
Allí permanece guardada,
mi más preciado tesoro,
quien tanto amo y añoro.
Ruego a Dios la proteja,  
e ilumine con divina candileja.
Fue inútil mi fugaz viaje.
Vuelvo con mi equipaje
lleno de aroma de ámbar,
que de la puerta sellada,
en el aire, sagaz flotaba.
©Estela Foderé
Todos los derechos reservados