Aleteos
laten en el cielo calmo.
En
dulce silbo van las aves.
Buscan
refugio en el follaje
del
árbol amable y almo.
Con
sonrisa expira el día,
vistiendo
el éter de índigo.
Entre
trino y melodía,
se
lleva la luz consigo.
Vendrá
gloriosa la luna
en
su cuarto creciente.
Coronando
como ninguna,
la noche quedamente.
©Estela
Foderé
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