domingo, 15 de enero de 2017

Ondinas en mi estanque


- ¿Por qué lloras? 
Veo lágrimas rodar por tu cara,
la mirada perdida en  éxtasis,
mas, no hay rictus de amargura.

- ¿Por qué lloras?
- Porque nadan azulinas ondinas, 
en mi laguna de lágrimas
y se bañan de las manos enlazadas.

Al emerger, sus cabellos flotantes
se adornaron de pétalos radiantes.
Coronadas de nenúfares azules,
en cortejo juegan con mis nostalgias. 

Aquellas, que en mis profundidades,
encerré en los baúles de mi alberca. 
Allí albergan mis cruces y pesares
en diáfanas burbujas envueltas.

Nadando mis ondinas en séquitos,
desbordan la fuente de mis recuerdos.
De mis ojos brotan lágrimas de plata
en pequeñas gotas de penas y alegrías.

Aquellas que en un día lejano 
atrapé y envolví en burbujas,
y en el fondo del estanque
las dejé muy bien guardadas.

Mis ojos ya quedan liberados,
limpio el camino de mi mirada.
¿Ves? Ya no lloro. Miro las ondinas
que juegan  con mis recuerdos
atrapados en el fondo de mi alma.
      
©Estela Foderé
Todos los derechos reservados


lunes, 9 de enero de 2017

Cuando un niño descubre la magia de las palabras


Cansados de tanto correr y jugar,
no hemos detenido para descansar.
Mi hermano que un libro traía,
en voz alta escuché que leía. 

Aún soy pequeña y no lo sé hacer.
Me gustan, si dibujos tienen:
castillos, princesas, me entretienen.
Los demás aburren, no sé leer.

Curiosa por lo que escuchaba,
me senté a su lado, apretujada.
Duendes saltaron de las palabras,
entre las rocas se acurrucaban.

Hadas transparentes y aladas,
en el follaje se hamacaban.
Cantaba el arroyo la melodía,
que un alegre elfo componía.

Volaron las mágicas varas,
se encendían entre las ramas.
Con el resplandor del sol,
brillaban como un farol.

Jamás me había divertido tanto,
porque entré a un mundo mágico.
Cuando yo sea grande, pensé:
una escritora para chicos seré.

Que en todo el mundo los niños,
y lo pienso con mucho cariño,
puedan estudiar y aprender. 
Que ninguno haya, sin saber leer.
©Estela Foderé