Cansados de tanto correr y jugar,
no hemos detenido para descansar.
Mi hermano que un libro traía,
en voz alta escuché que leía.
Aún soy pequeña y no lo sé hacer.
Me gustan, si dibujos tienen:
castillos, princesas, me entretienen.
Los demás aburren, no sé leer.
Curiosa por lo que escuchaba,
me senté a su lado, apretujada.
Duendes saltaron de las palabras,
entre las rocas se acurrucaban.
Hadas transparentes y aladas,
en el follaje se hamacaban.
Cantaba el arroyo la melodía,
que un alegre elfo componía.
Volaron las mágicas varas,
se encendían entre las ramas.
Con el resplandor del sol,
brillaban como un farol.
Jamás me había divertido tanto,
porque entré a un mundo mágico.
Cuando yo sea grande, pensé:
una escritora para chicos seré.
Que en todo el mundo los niños,
y lo pienso con mucho cariño,
puedan estudiar y aprender.
Que ninguno haya, sin saber leer.
©Estela Foderé
Maravilloso,muy interesante .
ResponderEliminarAgradezco mucho tu apreciación María Consuelo
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