Sonríe dulce niña mía,
que la vida te ha dado
el don de la alegría.
No arrugues tu frente
ni cierres los ojos.
No arrugues tu alma
con sentires amargos.
Mira todo lo bello
que te ha sido dado.
Agradezca tu espíritu
lo bueno y lo malo.
Extiende tus brazos,
atrapa toda quimera.
Cúbrete de pétalos rosados,
y báñate en su esencia.
Goza intensamente,
sin apuro ni nostalgia.
Sueña dulce niña mía,
que con una sonrisa
te va mirando la vida.
©Estela Foderé
Todos los derechos reservados
Un poema sin igual, enseñando cómo actuar en la vida a una niña. Un verdadero canto de esperanza. Felicitaciones señora Estela Foderé, ha sido un gran placer leerle. Caterina Balto
ResponderEliminar