domingo, 28 de junio de 2015

Noche de desvelos



Momentos en que los pensamientos
vuelan como hojarasca en el viento.
Nada es interesante, nada es oportuno,
serena y callada, sin infortunios,
se busca en pálida soledad
el calor de una plácida caricia…
Sin el fervor de un amante
que muerda mis labios fríos,
que intimide mi cuerpo
con manos anhelantes,
la vida se hace lánguida
y mis desvelos intensos.
Acabando se van los sueños
como hojarascas al viento

©Estela Foderé
Todos los derechos reservados

martes, 14 de abril de 2015

Seductor Cuetzalan - México

Bajan y suben callecitas angostas
caprichos natos de las alturas.
Entre sus sinuosos empedrados                    
arriba y abajo las casas se ocultan,
y asoma la verde fronda tupida. 
Sus contornos, la lluvia acaricia.  
Por los techos chorrillos se deslizan.
Brotan los turquesas, el brillo palpita,
en cada rincón la magia despierta. 
Los quetzales sus pinceles ocultan,
derramando el azul de sus plumas.
Envuelta en la espesa y suave bruma
una nativa camina lenta y se esfuma.
Fascinante y bello pueblo Cuetzalan
seduces mis sentidos en dulce afán.
©Estela Foderé
Todos los derechos reservados




miércoles, 8 de abril de 2015

Pueblo mágico: Cuetzalán, México


Subiendo la rústica cuesta
pies desnudos y ágiles, 
amplias faldas al viento,
van mujeres con su cargamento.
Espaldas encorvadas,
cabezas agachadas, 
la niebla las abraza.
No es que pese el bulto
el camino es largo y abrupto.
Muchas horas al telar
elaborando sarapes
con los colores del quetzal.
Y en el tianguis dominical
se hará honor al linaje,
ofreciendo entre gozos
los preciosos jorongos.
Mujeres de Cuetzalan,
manojo de tlalquequetzal,
guardan con mágica estirpe
culturas vivas de la humanidad.
Autora: ©Estela Foderé
Todos los derechos reservados


jueves, 2 de abril de 2015

Puerta cerrada

La puerta se ha cerrado
con llave y gran cerrojo.
No es asequible entrar,
ni en la mirilla hurgar.
No es posible llamar.
Telarañas en la aldaba,
de aquel antiguo portal.
El hermetismo es cabal.
Abruma el silencio total.
La puerta está cerrada.
No hay posible entrada.
Allí permanece guardada,
mi más preciado tesoro,
quien tanto amo y añoro.
Ruego a Dios la proteja,  
e ilumine con divina candileja.
Fue inútil mi fugaz viaje.
Vuelvo con mi equipaje
lleno de aroma de ámbar,
que de la puerta sellada,
en el aire, sagaz flotaba.
©Estela Foderé
Todos los derechos reservados

viernes, 1 de agosto de 2014

Serenidad


Ella es toda poesía,
vive en mundo de magia
a veces triste y solitaria.
Ella compele espacios
sin apuros y sin prisa
hilando en silencio versos
buscando nuevas travesías.

Ella en secreto ambula
soñando con dulces besos
con un sol que la acaricie.
Y en el círculo de sus pasos
surgen ideas irrumpidas
como aleteos en desquicie,
anhelos sueltos de bridas.

Fantasías, locas utopías
la abrazan con intensidad.
Pero calmada y serena
 discierne con premura
no enredarse en locura.
Queda afuera el frenesí.
Sólo el encanto de la alegría
en la plenitud de la poesía.

Autor: ©Estela Foderé
Todos los derechos reservados


viernes, 10 de enero de 2014

Que alguien me lo diga



Podría mirar hacia otro lado
cuando un niño mendiga
en la puerta del supermercado

Podría darle unas monedas
y erguida seguir caminando.

Podría traerlo a mi casa
Pan y manteca,
leche en humeante taza.

Podría darle un abrigo
y conforme despedirlo.

Podría quizás acariciarle
la cabeza llena de piojos
y la cara sucia limpiarle.

Podría…
pero nada cambiaría.

Al siguiente día volverá a la calle
estirando la mano al caminante,
acurrucado pero desafiante.

¿Podría yo cambiarle la vida?
¿Quién? ¿Cómo?
¿Quién podría?

Que alguien me lo diga.
©Estela Foderé®
Todos los derechos reservados


jueves, 24 de octubre de 2013

Viento



Viento que soplas de la estepa,
deja ya de aullar entrando por las ranuras.
Me molesta tu ráfaga impertinente.


No quiero ver tus remolinos de tierra
ni los cardos rodando por la calle…
Deja de hamacar a los árboles
que destrozas los nidos de las aves.


¿Quién me cantará por las mañanas,
si las calandrias ya no tienen moradas
en los olmos que asoman por mi ventana?


©Estela Foderé®
Todos los derechos reservados