lunes, 29 de agosto de 2016

Entre cielo y tierra (Décima espinela)


Entre el cielo y la tierra ando,
en un vuelo interminable.
Yo te busco, infatigable
tu amor sublime, demando.

Sé cuánto me estás cuidando.
Eres mi ángel. Bien adscrito.

Pero al irte al infinito, 
va mi corazón vacío.  
Volar, simplemente ansío;
sólo contigo musito. 

©Estela Foderé
Derechos reservados

viernes, 6 de mayo de 2016

Adiós



Adiós… 
Palabra tan corta y tan triste.
Tan solo dos sílabas para despedirse.
Consterna, se esfuma y desvanece.

Adiós… 
Palabra con alas de alondra,
suavemente fluctúa y  al  marcharse,
quebranta  la presencia amada.

Adiós…
En el recuerdo quedará prendido
 la memoria de los tiempos vividos.
©Estela Foderé
Derechos reservados

jueves, 21 de abril de 2016

Abril es otoño



Delicioso ensueño es abril,
todo se viste de amarillo.
el entorno me brinda brillo, 
como un encendido candil.

Es un ensueño tan sutil,
ver cómo se inclina el zarcillo,
talmente si fuese un chorrillo,
deslizando sus hojas mil.

Con favor de brisa febril,
una alfombra construye ardil
adornando de oro el camino.

Abril me hizo excelso sendero,
mi andar será más placentero, 
y garbo mi paso cansino.

Autor: Estela Foderé

martes, 12 de abril de 2016

Caminando del brazo de la tarde


Camino pausada por el sendero
a la hora en que el sol desfallece
lentamente detrás las montañas.

Voy mirando las hojas caídas
vestidas de ocre y ambarino,
que alfombran mi paso cansino.

Camino del brazo de la tarde, 
y dulces ecos surgen fugaces:
son voces de mis recuerdos.

En diálogo íntimo me sumerjo,
explorando mi interno universo
mil preguntas fuera de argumento.

Cae el día, y el silencio,
va apagando mis evocaciones,
sumergiendo las razones.

Nada tengo que deliberar.
He sido intensamente feliz.
Fui amada y con locura amé.

Asumiendo que la vida continúa
como este plácido camino
invalido sigilosa mis cuestiones. 

En la vida, la tristeza y la alegría
van unidas, tomadas de la mano
querellando quien asume el poder.

He decidido acallar la pena.
Voy a quedarme con la alegría.
Que corra como río por mis venas.

Disfruto de las aves su paso
que buscan abrigo en el camino.
Serena, regreso a mi propio nido. 
©Estela Foderé
Derechos reservados

domingo, 10 de abril de 2016

No puedo



Aún tu corazón palpita
en cada remembranza,
y tu presencia se dilata
en inevitable añoranza.

Puse tu corazón en la arena
para que borrara tu huella.
La mar te besó en luna llena
bajo la luz de una estrella

Tu palpitar me golpea,
me estremece en la pena.
No puedo renunciar a ti.
Eternamente vivirás en mí.
©Estela Foderé
Derechos reservados

jueves, 24 de marzo de 2016

¿Tendré otro verano?


Pálida se va poniendo la tarde.
El sol, languideciendo lentamente.
Se va apagando este verano ardiente

La fronda, de su verdor no hace alarde
Hojas gualdas ya penden a manojos
En la tierra húmeda caen de hinojos.

Llegando viene el otoño silente.
Peregrina el ave a lugar lejano;
su gorjeo de pasión está ausente.
Despido el júbilo de otro verano.

¿Cuántos más viviré probablemente?
Me pregunto, con el alma en la mano.
Asumo: la vida es una corriente,
y mi cuerpo va haciéndose liviano.

Soy una hoja caduca, es evidente.
Todo tiene su tiempo, es soberano.
Aun así, espero el próximo verano.

©Estela Foderé

lunes, 25 de enero de 2016

Soneto retrógrado


Cada verso puede leerse en distinta dirección con el mismo significado.

Sorpresa tuvo Ana Rosa 
gana lotería grandiosa, 
largo viaje persigue y osa
desea ver mundo, sigilosa. 

Va equipaje preparar,
tanto quiere no llevar,
liviano procura andar.
Piensa mucho caminar.

Fue siempre menesterosa,
mujer buena y piadosa. 
Jamás vivió dichosa.

Nunca tuvo suerte…
Vino emoción repentinamente.
Sobrevino súbita muerte. 
©Estela Foderé
Derechos reservados