Ya no me escribes como antes.
Poco sé de ti y estoy anhelante.
Ya no me llamas, el teléfono no suena,
se apagó tu voz amorosa lentamente.
Este silencio mis días apena.
Mas quiero recordarte,
que yo no te olvido
en ningún instante.
Tu imagen, tu sonrisa,
tus tibias caricias
el sonido de tu voz,
están prendidos en mi corazón.
No me relegues: es mi lamento.
Te amo mucho: es mi clamor.
Si ya olvidaste nuestra pasión
permanece en el quieto silencio.
No quiero saberlo, escucharte no quiero.
Pero…no olvides cuán sincero fue
el amor entero que te prodigué.
©Estela Foderé ®
Todos los derechos reservados
A ti te pido, no me olvides que aún te sigo esperando con los brazos abiertos.
ResponderEliminarAngel