La puerta se ha cerrado
con llave y gran cerrojo.
No es asequible entrar,
ni en la mirilla hurgar.
No es posible llamar.
Telarañas en la aldaba,
de aquel antiguo portal.
El hermetismo es cabal.
Abruma el silencio total.
La puerta está cerrada.
No hay posible entrada.
Allí permanece guardada,
mi más preciado tesoro,
quien tanto amo y añoro.
Ruego a Dios la proteja,
e ilumine con divina candileja.
Fue inútil mi fugaz viaje.
Vuelvo con mi equipaje
lleno de aroma de ámbar,
que de la puerta sellada,
en el aire, sagaz flotaba.
©Estela Foderé
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Es un poema muy pofundo amiga mía....mis felicitacioens...un abrazo
ResponderEliminarGracias Lucía. Abrazos
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