domingo, 4 de noviembre de 2012

Deja tus sueños dormidos



No digas que me amas
ni hables de sueños dormidos.
No quiero oír tu voz que clama
suavemente a mis oídos.

Muchos años ya han pasado,
ya tú ni yo somos los mismos.
Deja sólo tu recuerdo en mi mente
con aquel mechón rubio en tu frente,
y la lejana risa bullanguera
de la juventud ya postrera.

Deja tus sueños dormidos…
¿No ves que ya no somos aquellos
cuando adolescentes nos conocimos?

Deja que este corazón mío
lata solo en mi silencio,
nunca más en la distancia
ni en el pasado inmerso.
Que con gracia hoy palpite
con lo que a mis pies tengo.

Estela Foderé

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