El mar cesó su oleaje
para mecerte con dulzura,
la arena hizo una cuna
bordada con blanca espuma.
Lloró el cielo, lloró la luna.
Al ver tanto desamparo,
tu cuerpecito inerte
cubrieron con estrellas.
Desde las nubes bajaron
tu madre y tu hermano
y con un ruedo de ángeles
te abrazaron con ternura.
Juntos volaron al cielo
en aras de la libertad,
la que te negó la humanidad
con corazón de piedra,
y gime ahora tu tragedia
con sutil desvergüenza.
©Estela Foderé
Derechos reservados
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