Plácidas ramas desnudas
se yerguen hacia el cielo.
No hay cobijo para nidos
y no cantan los jilgueros.
El sol en bruma arrebujado
en las álgidas alboradas.
Si no hay bruma aparece
y la escarcha resplandece.
No es sombrío el invierno.
Cuelgan los carámbanos
en los árboles ateridos,
mas el ave no se intimida
y brega en busca de comida.
Mira cómo esplende el acebo
entre diamantes de hielo.
Serán más dulces las naranjas
con unos grados bajo cero.
No es sombrío el invierno.
Es transcurso de espera
y rebose la primavera.
©Estela Foderé
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