jueves, 24 de marzo de 2016

¿Tendré otro verano?


Pálida se va poniendo la tarde.
El sol, languideciendo lentamente.
Se va apagando este verano ardiente

La fronda, de su verdor no hace alarde
Hojas gualdas ya penden a manojos
En la tierra húmeda caen de hinojos.

Llegando viene el otoño silente.
Peregrina el ave a lugar lejano;
su gorjeo de pasión está ausente.
Despido el júbilo de otro verano.

¿Cuántos más viviré probablemente?
Me pregunto, con el alma en la mano.
Asumo: la vida es una corriente,
y mi cuerpo va haciéndose liviano.

Soy una hoja caduca, es evidente.
Todo tiene su tiempo, es soberano.
Aun así, espero el próximo verano.

©Estela Foderé

lunes, 25 de enero de 2016

Soneto retrógrado


Cada verso puede leerse en distinta dirección con el mismo significado.

Sorpresa tuvo Ana Rosa 
gana lotería grandiosa, 
largo viaje persigue y osa
desea ver mundo, sigilosa. 

Va equipaje preparar,
tanto quiere no llevar,
liviano procura andar.
Piensa mucho caminar.

Fue siempre menesterosa,
mujer buena y piadosa. 
Jamás vivió dichosa.

Nunca tuvo suerte…
Vino emoción repentinamente.
Sobrevino súbita muerte. 
©Estela Foderé
Derechos reservados

martes, 13 de octubre de 2015

Desatando nudos




Desde mi amplia ventana contemplo
como el cielo lentamente oscurece.
Se esconden las nubes blancas 
en un revuelo de ondas rosadas.

Se asoman algunas estrellas pálidas 
como frágiles y tenues candiles.
Apenas se percibe en el silencio
la canción triste de un grillo escondido.

La soledad de la noche me atrapa
y se adueña aprisionando mi alma.
Reptando suavemente se desliza
y mi corazón palpitante contrista.

Cierro mis ojos, no quiero lágrimas.
Desato los nudos de mi garganta.
Me aferro con fuerza a los recuerdos
para escapar de esta noche solitaria.

Sueño con ser niña otra vez
En aquellas noches de magia.  
Corrían bichitos de luz esplendentes
que como un revoloteo de elfos 
danzaban  en el aire fulgurantes.

Sueño con ser niña otra vez…
Escuchar el murmullo incesante
de un arroyito lejano serpenteante.
Aquella agua serena me alcance
y en su transparencia me abrace.
                 
 ®Estela Foderé



viernes, 18 de septiembre de 2015

Muñeca de trapo


Muñeca de trapo me hacía mamá
Pelo de lana, siempre despeinada
Ojitos de botones siempre brillantes.
Sonrisa radiante bien dibujada.
Iba conmigo de aquí para allá
En el gran jardín, dos itinerantes.
Yo le cantaba, ella me miraba.
Le conversaba, ella escuchaba.
Inseparables, siempre rozagantes.
Le apretaba el brazo, nada decía. 
Todas las noches, conmigo dormía.
Eran momentos reconfortantes.
De tanto trajín, se descosía,
y el relleno de estopa perdía.
A pedir ayuda, muy tremulantes.
Con gran apuro, mamá la zurcía.
Muñeca de trapo, mi gran alegría.
©Estela Foderé
Derechos reservados


sábado, 5 de septiembre de 2015

Aylan, niño náufrago



El mar cesó su oleaje
para mecerte con dulzura,
la arena  hizo una cuna
bordada con blanca espuma.
Lloró el cielo, lloró la luna.
Al ver tanto desamparo,
tu cuerpecito inerte
cubrieron con estrellas.
Desde las nubes bajaron
tu madre y tu hermano
y con un ruedo de ángeles
te abrazaron con ternura.
Juntos volaron al cielo
en aras de la libertad, 
la que te negó la humanidad
con corazón de piedra,
y gime ahora tu tragedia
con sutil desvergüenza. 
©Estela Foderé
Derechos reservados

martes, 1 de septiembre de 2015

No es sombrío el invierno



Plácidas ramas desnudas
se yerguen hacia el cielo.
No hay cobijo para nidos
y no cantan los jilgueros.
El sol en bruma arrebujado
en las álgidas alboradas. 
Si no hay bruma aparece
y la escarcha resplandece. 
No es sombrío el invierno.
Cuelgan los carámbanos
en los árboles ateridos,
mas el ave no se intimida  
y brega en busca de comida.
Mira cómo esplende el acebo 
entre diamantes de hielo.
Serán más dulces las naranjas 
con unos grados bajo cero.
No es sombrío el invierno.
Es transcurso de espera
y  rebose la primavera.
©Estela Foderé
Derechos reservados

martes, 25 de agosto de 2015

Mi deseo para ti


Que en el camino de tu vida
te abrace el esplendor de un arcoiris.
Salpique tu esencia con su fulgor
y disipe el gris de tu mirada.

Autora: Estela Foderé